Micotoxinas en reproductoras: huevos de peor calidad y pollitos más débiles

       La rentabilidad de la producción avícola depende directamente del rendimiento óptimo de las gallinas reproductoras. Mantener unas condiciones adecuadas tanto durante su desarrollo inicial como durante su etapa de puesta, es crucial para el resto de la cadena de producción (McKenna et al., 2020). Es por ello que el control de los diferentes factores de riesgo nutricional, entre los que se encuentra la contaminación por micotoxinas, debe ser una prioridad.

       Las micotoxinas son contaminantes de elevada prevalencia, que se detectan frecuentemente en materias primas y piensos, comprometiendo la salud y el rendimiento de las diferentes especies animales (Yegani et al., 2006). Estas toxinas generan importantes pérdidas económicas a nivel mundial, y debemos prestar especial atención a su control y mitigación (Hussein y Brasel, 2001).

       En concreto, estos contaminantes afectan negativamente a la salud y rendimiento de las aves reproductoras, comprometiendo la incubabilidad de los huevos y disparando los índices de mortalidad embrionaria (Song et al., 2023). Sus efectos oxidativos e inflamatorios han sido relacionados con la alteración de la salud hepática y del tracto reproductivo de estos animales, comprometiendo la producción de huevos y la calidad de los mismos (Ruan et al., 2023). Por otro lado, las micotoxinas alteran la función inmune de las gallinas reproductoras, reduciendo la eficacia de los planes vacunales, y dificultando la transferencia de inmunidad materna desde las hembras a los pollitos (Song et al., 2023).

Introducción

Efectos de las micotoxinas en la salud de las reproductoras y el desarrollo embrionario

Aflatoxina B1

       Dentro de las micotoxinas más comunes, especialmente aquellas reguladas e incluidas habitualmente en los programas de control rutinario, las aflatoxinas se posicionan como unas de las más tóxicas. En concreto, haciendo referencia a la aflatoxina B1 (AFB1), se han descrito sus efectos carcinogénicos.

       Estas micotoxinas generan un importante efecto hepatotóxico e inmunotóxico, además de comprometer la absorción de nutrientes a nivel intestinal. Las gallinas expuestas sufren un descenso en la tasa de puesta, además de presentar huevos de una peor calidad.

       En el caso de las gallinas reproductoras, la AFB1 ha sido relacionada con problemas en el desarrollo embrionario de los pollitos, así como descensos en las tasas de fecundidad. Esto es debido, en parte, a la transferencia de dichas micotoxinas a los huevos. Dicha transferencia se relaciona con el nacimiento de pollitos más débiles, con problemas funcionales y que presentan una mayor susceptibilidad a enfermedades (Qureshi et al., 1998).

Zearalenona

       La zearalenona es otra de las micotoxinas más peligrosas para las hembras reproductoras. Se trata de una toxina de carácter estrogénico, ya que su estructura química se asemeja a la hormona natural 17β-estradiol, haciendo que altere el equilibrio hormonal de los animales (Moura et al., 2026). De esta forma, se caracteriza por desencadenar alteraciones en la gametogénesis y el desarrollo embrionario, además de reducir la producción de huevos y dar lugar a hipertrofia en el tracto reproductivo, lo que supone problemas graves de rendimiento (Moura et al., 2026).

       En relación a la calidad de los huevos y el desarrollo embrionario, la zearalenona se ha relacionado con un descenso de las unidades Haugh (calidad interna del huevo), una fertilidad reducida y aumentos de la mortalidad embrionaria (Yegani et al., 2006; Allen et al., 1981).

Ocratoxina A

       Comúnmente reconocida por su efecto nefrotóxico, la ocratoxina A (OTA) altera de forma considerable la salud de las gallinas reproductoras. Esta micotoxina compromete la salud hepática y reproductora, alterando el crecimiento y la respuesta inmune de las aves. Efectos como menor tamaño del huevo producido, junto con reacciones inflamatorias a nivel hepático y renal, han sido reportados por Zahoor-ul-Hassan et al. (2010) en gallinas reproductoras expuestas a OTA. En la misma línea, Lee et al., (2023) registró una menor producción de huevos y fertilidad en los animales expuestos.

       Por otro lado, la transferencia de la OTA ha sido ampliamente reportada en diferentes tejidos animales, al igual que en los huevos. Es por ello que esta micotoxina es considerada por algunos autores como la de mayor potencial embriotóxico, atribuido a los desórdenes que genera en diferentes rutas metabólicas durante el desarrollo embrionario (Lee et al., 2023).

       Además, la OTA se relaciona con la desregularización de mecanismos de absorción mineral, lo que afecta negativamente a la mineralización ósea y a la calidad de los huevos, siendo esto último un problema fundamental durante la etapa de incubación (Lee et al., 2023; Qubih, 2011).

Tricotecenos: Deoxinivalenol y toxina T-2

       El deoxinivalenol (DON) y la toxina T-2 se agrupan dentro de las micotoxinas reconocidas como tricotecenos, compuestos altamente tóxicos que se posicionan como una amenaza para la salud avícola (Doll and Danicke, 2004). Estas alteran a los tejidos de rápida regeneración, siendo los más afectados el sistema inmune, el hígado y el intestino delgado (Yegani et al., 2006).

       Yegani et al. (2006) reportó una reducción en el grosor de la cáscara de los huevos en gallinas reproductoras expuestas a DON. Este hallazgo se vinculó con la alta mortalidad temprana registrada, siendo la calidad de la cáscara un factor determinante para el éxito durante la incubación (Leeson y Summers, 2000). Por otro lado, se conoce que estas micotoxinas alteran la composición y disponibilidad de nutrientes en huevos, lo que también puede asociarse con los problemas de desarrollo y supervivencia embrionaria (Yegani et al., 2006).

       En cuanto a la transferencia de los tricotecenos a los huevos, hasta el momento las cantidades detectadas de DON no suponen un riesgo para el desarrollo embrionario (Sypecka et al., 2004). En el caso de la toxina T-2, ha sido reportado su potencial embriotóxico, sin embargo, su efecto no es comparable al de la AFB1 o la OTA (Veselý et al., 1992).

Fumonisinas

       Siendo el grupo de micotoxinas más prevalentes a nivel mundial, las fumonisinas se asocian con hepatotoxicidad, disrupción intestinal, inmunosupresión y la alteración del metabolismo esfingolipídico de las aves (Ramona et al., 2025).

       La inmunotoxicidad de estos compuestos reduce la proliferación linfoide de los individuos, así como la producción de citoquinas, lo que compromete la respuesta inmune de las gallinas reproductoras, y puede relacionarse con problemas en la transferencia de inmunidad a los pollitos. Por otro lado, estas micotoxinas se acumulan en tejidos como el hígado, el músculo o los huevos, aunque hasta el momento no se ha reportado un riesgo importante asociado a este hallazgo.

La realidad del campo: Escenarios de co-contaminación

       Cabe destacar que, en las condiciones reales de campo, el escenario habitual implica la presencia simultánea de varias micotoxinas, desencadenando efectos aditivos o sinérgicos en los que la toxicidad combinada supera con frecuencia la suma de los efectos individuales (Smith et al., 2021; Alassane-Kpembi et al., 2017). Esta interacción agrava la hepatotoxicidad, la inmunosupresión y la alteración de la barrera intestinal en las reproductoras, multiplicando los problemas de incubabilidad, el deterioro de la calidad de la cáscara y la mortalidad embrionaria.

       Por ello, la evaluación del riesgo no debe limitarse al análisis individual de cada toxina, siendo imprescindible implementar estrategias integrales de mitigación de amplio espectro que protejan la salud de la gallina y garanticen la viabilidad del pollito.

Repercusiones de la exposición a micotoxinas en pollitos recién nacidos

       La salud de los pollitos en el momento del nacimiento determina su potencial de arranque y uniformidad a lo largo de todo el ciclo. Es por ello que la evaluación de diferentes parámetros físicos, fisiológicos y sanitarios es fundamental, y constituye una herramienta muy útil para detectar posibles alteraciones causadas por micotoxinas.

       Las alteraciones intestinales, hepáticas e inmunológicas generadas en las gallinas reproductoras, pueden dar lugar a pollitos con un menor peso en el nacimiento, a causa del déficit nutricional al que han estado expuestos durante su formación. Estos animales se observan apáticos y se relacionan con un bajo tono muscular. La falta de reservas en el momento del nacimiento se relaciona con una menor viabilidad, además de con una mayor susceptibilidad a infecciones secundarias, ya que la transferencia de inmunidad materna se ha visto comprometida (Yuan et al., 2006; Moon et al., 2007; Yegani et al., 2006).

       Las micotoxinas más estrechamente relacionadas con la embriotoxicidad, la AFB1, OTA y toxina T-2, se asocian con problemas de ombligos húmedos y mal cicatrizados. El hallazgo de sacos vitelinos más grandes o con signos de inflamación, así como hígados y riñones pálidos, o hemorragias petequiales, también se relaciona con una exposición materna a micotoxinas.

       Además, las micotoxinas comprometen la uniformidad de los lotes, aumentando la dispersión de los pesos, ya que pueden afectar de forma desigual a los individuos. Esto provoca una mayor mortalidad durante la primera semana de vida, y una mayor prevalencia de enteropatías.

Conclusión

La presencia de micotoxinas en la nutrición de las reproductoras representa una amenaza silenciosa pero determinante para la rentabilidad avícola. El impacto trasciende la salud de la gallina: compromete la calidad interna del huevo, debilita la cáscara, dispara la mortalidad embrionaria y altera la salud de los pollitos en el nacimiento.

Dado que la co-contaminación es la norma más que la excepción, no basta con monitorear toxinas de forma individual. Resulta imprescindible adoptar programas de control integral que combinen análisis periódicos de materias primas con el uso preventivo de soluciones anti-micotoxinas de amplio espectro. Garantizar la salud hepática e intestinal de la madre es la única vía para asegurar pollitos de un día de edad fuertes, uniformes y con alto potencial productivo.

Micotoxinas en alimentos para animales
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